- ¿Qué es el psicoanálisis?

Las personas acuden a psicoanálisis por motivos tan variados como personas hay.  Así, lo que da inicio a un análisis es el deseo particular por conocerse mejor y por estar mejor.   Una vez iniciado el análisis, el analista, a través de su escucha, identifica de manera detallada los grandes temas que atraviesan  cada historia para poder observarlos desde un nuevo punto de vista.
Si estás leyendo estas líneas es muy probable que alguna situación personal o algún malestar te está aquejando al punto de hacer tu vida un lugar difícil para estar.   Seguramente has buscado el consejo de tus familiares y amigos, o incluso de algún médico, pero las cosas siguen igual.  Quizá sea momento de intentar de otra manera.
Desde mi punto de vista, un análisis es un proceso creativo para hacer frente al sufrimiento de otro modo,  desde otro lugar.  Se trata de una forma única de enfrentar la vida que surge del propio análisis.
Así, a diferencia de otras aproximaciones, la persona tiene un rol activo en el proceso para estar mejor, no se trata entonces de un “paciente” que pasivamente espera que llegue la solución a su sufrimiento sino que toma un rol activo y creativo. El análisis busca identificar las causas particulares del sufrimiento y no se enfoca sólo en los síntomas, tratando de sofocarlos con medicamentos o programas conductuales.  Para llevar a cabo este proceso,  la principal herramienta es la palabra por parte del analizante, y la escucha, por parte del analista.


- ¿Porqué un psicoanálisis es único?

Muchos de los padecimientos que tenemos en el presente tienen una causa que se encuentra perdida en el pasado.   Así, el pasado, no sólo el futuro, es enigmático.
El origen de nuestro sufrimiento puede ser un trauma o un afecto abrumador del pasado que nos sigue atormentando y buscando ocasiones en el presente para re editarse.  Esto ocurre porque lo que ocurrió fue reprimido y llevado a una zona inaccesible a nuestra razón: el inconsciente.

Lo que se establece en un análisis es la posibilidad de hacer una hermenéutica singular: una lectura particular del pasado que nos permita tomar una nueva postura ante el mismo.


- ¿Para qué sirve un psicoanálisis?

Un análisis es una alternativa para enfrentar los malestares de la vida actual, que pueden presentarse en alguna de las siguientes formas:

  • Malestar de la vida cotidiana: Ese que aunque no nos abruma demasiado, de no afrontarse, podría exacerbarse y tornarse grave: estrés, falta de interés, cansancio, dificultades para la toma de decisiones, etc.
  • Dificultades con los demás: problemas en nuestras relaciones con otros, ya sean hijos, pareja, compañeros de trabajo, padres, etc.
  • Modalidades estructuradas del sufrimiento como lo pueden ser obsesiones, fobias, trastornos de ansiedad, dificultades para dormir, adicciones, dolores corporales,  expresiones psicosomáticas como colitis, dermatitis, etc.; problemas con la alimentación, migrañas, aislamiento, inhibición general, entre otros.  Estos problemas suelen presentarse sin una casual médica determinada y si bien se viven como imposibles de solucionar, un buen análisis puede mejorar estas condiciones de manera efectiva.


- ¿Cómo es un psicoanálisis?

Después de algunas entrevistas iniciales que sirven para establecer la problemática de la manera más clara posible, inicia el análisis como tal, cuyo principal objetivo es hacer consciente lo inconsciente.
El analista propone entonces la única regla que hay que seguir para poder llevar a cabo un análisis: que el analizante diga lo primero que le venga a la mente aunque sea vergonzoso, ridículo o fuera de contexto.  Así, a través de la escucha de la asociación libre del analizante, el analista podrá profundizar en su dinámica psíquica particular para poder devolver o interpretar esos contenidos que el analizante sabe, pero que no quiere saber.

El analista ira haciendo notar las contradicciones, haciendo asociaciones y cuestionamientos que permitan ir más allá del discurso manifiesto del analizante, buscando las verdades latentes que lo pueblan.  Así, poco a poco se construye una relación única entre el analista y el analizante que se abre gracias a lo que se conoce como transferencia, es decir, la repetición figurada, en el espacio analítico, de las relaciones más significativas del analizante  (no “paciente”).

Este será el escenario en donde se podrán escenificar, con absoluta confidencialidad, las grandes verdades que, desde el silencio, lo atormentan.


- ¿Porqué me conviene el psicoanálisis?

Ir a análisis no asegura una "cura", pero hace más probable que se alcance uno o varios de los siguientes escenarios:

  • Una vida más disfrutable en tanto que se cuenta con herramientas propias para enfrentar los problemas de todos los días.
  • Una vida en donde el asumir los propios limites reduce el sufrimiento de no poder cumplir con los ideales ajenos.
  • Una vida en donde el potencial personal no se vea limitado por miedos añejos y la represión de deseos.
  • Una vida más honesta, en donde el decir, el pensar y el actuar converjan en una sola intención.


- ¿Qué NO es un analista?

Muchas veces se cree que se acude con un psicoanalista porque no se tiene amigos para poder solventar los problemas de todos los días.  También se cree que se estará en análisis por años en un estado de dependencia.  Nada más alejado de la realidad.

Un analista no es un "amigo" que consuela a sus analizantes.  Es un especialista que acompaña a las personas en un proceso doloroso y difícil que no se podría llevar a cabo con un amigo.  El analista tampoco es un sacerdote que juzga y sostiene opiniones morales respecto a lo que se le cuenta.  Su escucha debe estar libre de todo juicio y mantenerse lo más neutra posible.  En esto radica gran parte de la dificultad de ser analista y por eso un analista necesita haber pasado él mismo por la experiencia del análisis.   Por lo anterior, el analista tampoco dicta cómo el analizante debería vivir su vida,  ni deja tareas ni establece programas diseñados para intervenir y organizar la vida de las personas. El analista acompaña. En lo que toca a la duración del proceso, no está previamente determinada y se revisa de manera constante si es pertinente su terminación.  El análisis parte y se sostiene en el deseo, por lo tanto, el analista no podrá obligar a nadie a continuar con el proceso.


- ¿Cómo elegir a un psicoanalista?

Se trata de un proceso arduo y exigente, pero enriquecedor.